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  SUMARIO
Hallan un cráneo humano de 7 millones de años.
ATAPUERCA, el origen del hombre en Europa.
El enfrentamiento Homo Sapiens Sapiens contra Neandertal.
¿Cómo queda la evolución humana?.
Hace 300.000 años los hombres pronunciaban palabras.

LA EVOLUCIÓN DEL HOMBRE

¿Cómo queda la evolución humana?
DESPUÉS DE TANTOS DESCUBRIMIENTOS EN LOS ÚLTIMOS AÑOS EL GRÁFICO QUE EXPLICA LA EVOLUCIÓN DEL HOMBRE HA CAMBIADO RADICALMENTE.
 
Desde el propio origen, que ahora nos lleva a hace 7 millones de años, hasta los últimos Neandertales encontrados, que los acercan a hace 28.000 años, toda la evolución del hombre ha variado sustancialmente.

Si observamos entre la bibliografía los libros publicados hace unos 20 años, con las últimas variaciones en la Paleoantropología, nos damos cuenta que aquel sencillo gráfico que reflejaba la Evolución del Hombre, desde el Australopithecus hasta el Homo Sapiens Sapiens, pasando por Homo Habilis, Homo Erectus y Neandertal, ya no tiene nada que ver con la complejidad de nuestro árbol genealógico actual.

 

Los hominoideos

Dentro de los catarrinos, nuestra especie se clasifica entre los hominoideos, mientras los llamados monos del Viejo Mundo forman el subgrupo de los cercopitecoideos como macacos, papiones, mandriles, colobos, etc. Además de nosotros, se incluyen también entre los hominoideos una serie de primates llamados antropomorfos o antropoides: las dos especies de chimpancé, el gorila, el orangután y las varias especies de gibones, amén de un sinfín de especies fósiles. Los humanos, junto a chimpancés y gorilas formamos un clado, es decir, tenemos un antepasado común, para el que hay varios candidatos, pero que nos es desconocido.

Dado que chimpancés, gorilas y parece ser que también nosotros procedemos de África, este antepasado debió ser también africano. El problema es que los hominoideos fósiles africanos, como Kenyapithecus o Afropithecus (procónsul) no parecen ajustarse al modelo esperado para el antepasado de los homínidos.
En cambio fuera de África hay otra serie de fósiles que datan de la misma época, entre 14 y 7 millones de años, como Dryopithecus, Sivapithecus (probable antepasado del orangután), Ouranopithecus y Oreopithecus que han despertado un gran interés en la comunidad científica.
 
"Toumaï"
Aquí comienzan los primeros interrogantes. Un equipo de científicos franceses y del Chad ha hallado el cráneo de una nueva especie de homínido que, con una antigüedad de siete millones de años, se convierte en el antepasado más lejano del ser humano conocido hasta ahora, y casi tres millones de años más viejo que los homínidos más antiguos de los que se tenía noticia hasta ahora; los restos de la especie Ardipithecus de entre 4,4 y 4,5 millones de años. Acaso estamos ante un eslabon que nos ayudaría a entender la evolución desde los hominoideos y los Ardipithecus. En un futuro próximo valoraremos este descubrimientos en su justa medida, y sabremos cual es su sitio dentro de la evolución humana.
 
Ardipithecus Ramidus
De momento son pocos los datos ofrecidos por su descubridor, Tim White, aunque se sabe que son escasos y fragmentarios. Los hallazgos se produjeron en el curso medio del río Awash, en la región de Aramis, Etiopía.
Lo poco que se sabe de este nuevo género es que era muy parecido al chimpancé actual aunque su descubridor afirma que existen grandes diferencias con el género Australopithecus.
Según White esta es la primera especie separada del linaje del chimpancé, nuestro eslabón perdido.
Aunque sabemos poco de Ramidus (White es famoso por lo contundente de sus opiniones y lo concienzudo de su trabajo), se ha levantado gran expectación ya que los restos encontrados tienen, en palabras del propio White, "una locomoción curiosa que no es bípeda ni cuadrúpeda".
Esta afirmación justifica la expectación suscitada ya que podría aclarar el debatidísimo tema del origen del bipedismo.
 
Ardipithecus Ramidus Kadabba
Su descubrimiento por el etíope Haile Selassie en la región de Awash, amplía la lista de homínidos y concretamente el recién creado género Ardipithecus. De momento Ardipithecus Ramidus Kadabba a sido asignado como subgénero de Ardipithecus Ramidus, pero su descubridor no descarta nombrar un nuevo género ya que a pesar de su parecido, hay también claras diferencias y un gran espacio temporal que los separan.
Los restos de este nuevo homínido, apenas unos pocos huesos como parte de una mandíbula, una clavícula, varios dientes y otras tantas falanges de pies y manos, no parecen suficientes para realizar unas afirmaciones tan contundentes como las de su descubridor.
Según éste, A. Kadabba está en el umbral de la separación de los linajes humano y chimpancé mientras que el también recientemente descubierto Orrorin Tugenensis es parte del linaje del chimpancé o del gorila. Los investigadores franceses descubridores de Orrorin, de 6 millones de años de antigüedad, con tan pocos restos como el equipo etíope, también han hecho la misma observación pero invirtiendo los términos.
¿Con quién nos quedamos? De momento con ninguno de los dos.
Lo único claro es que ambos tenían el tamaño y la apariencia de un chimpancé y que ambos vivían en entornos boscosos.
Estas dos nuevas especies, junto al también nuevo miembro de la familia homínida, el Kenyanthropus Platyops, pueden hacer cambiar de forma significativa el árbol genealógico de la humanidad, pero de momento se sabe muy poco como para revolucionar el estado de la cuestión, aunque ya hay autores que comienzan a ver al género Australopithecus como un género que no dió lugar al género Homo. Hay que recordar que hasta ahora, si bien no se sabía que especie australopitecina había desembocado en nuestro género, se consideraba que Australopithecus era de alguna forma nuestro ancestro.
 
Australopitecus
La distribución geográfica de los, hasta hace poco, primeros fósiles de homínidos, los australophitecus, hace pensar en un origen esteafricano de nuestro grupo, que se habría conformado en estos ecosistemas con ambientes más abiertos cada vez, mientras que los ecosistemas occidentales, al otro lado del Rift Valley y de las barreras montañosas se habrían desarrollado los antepasados de gorilas y chimpancés.

Sin embargo, el hallazgo en el Chad, fuera de esa zona originaria de un trozo de mandíbula, datados entre hace 3 y 3,5 millones de años, y considerada una especie diferente por sus descubridores: Australophitecus Bahrelghazali, podría cambiar ese origen.
El descubrimiento sugiere una temprana expansión de los primeros homínidos si es que su origen está en el Este de África.

Pero no es esta la única nueva especie atribuida a este género ya que muy recientemente el equipo dirigido por Tim White defiende el descubrimiento en el curso medio del río Awash, en Etiopía de un nuevo miembro: Australophitecus Garhi, que tendría una antigüedad de 2,5 millones de años. La importancia de este nuevo miembro de nuestra familia es grande porque podríamos estar ante el eslabón entre el A. Afarensis y el Homo Habilis, para el que era difícil encontrar antepasado directo. Además está asociado a fósiles de animales con marcas de haber sido descarnados con instrumentos de piedra, pero no han aparecido estos instrumentos.

Con los nuevos y numerosos descubrimientos de los últimos años se han creado algunos problemas en relación con el tamaño del género debido a que éste se estaba inflando demasiado. Hasta el momento la secuencia temporal del género Australopithecus sería la siguiente:Anamensis (hace unos 4 millones de años), afarensis (hace entre 3,5 y 3 m.a.), bahrelghazali (contemporáneo del afarensis), garhi (en torno a los 2,5 m.a.) y africanus (entre 3 y 2,5 m.a.).

 
Paranthropus

El género llamado Paranthropus (literalmente "al lado del hombre")aparece en el registro fósil de hace unos dos millones de años, tanto en el África Austral como en el Este. En él se diferencian, hasta ahora, tres especies: Paranthropus Aethiopicus, Boisei y Robustus, siendo el primero el claro eslabón entre el Australopitecus Afarensis y el Paranthropus Boisei. La especie, en general, tiene unas características muy definidas que le hacen relativamente fácil de indentificar. Esas características no son sino su aparato masticador debido a su especialización alimenticia.

Los Paranthropus poseen unos molares grandes y con una capa de esmalte muy gruesa, unos incisivos y caninos muy pequeños y unos premolares que se desarrollan como si de molares se tratase. Esto hace pensar que su dieta se basaba en vegetales duros como tallos, raíces, tubérculos, que tendrían tierra, etc. Esta dieta necesitaría de una larga masticación y de unos movimientos mandibulares rotatorios, como de molienda, que dieron como resultado esos enormes molares y una gran mandíbula y como consecuencia de ello, unos músculos faciales poderosos que culminarían en una cresta craneal a la que se unirían. Como resultado final tenemos a unos seres cuyo esqueleto es similar al de los Australopithecus pero cuya cabeza se diferenciaría primero en que poseerían menos prognatismo y después en que el Paranthropus poseía una mayor capacidad craneal.

Los Paranthropus convivieron con nuestros primeros antepasados, Homo Habilis y Homo Ergaster durante por lo menos un millón de años. La pregunta sobre si ambos géneros tienen un antepasado inmediato parece responderse con un no. El ancestro común a ambos debe estar más atrás en el tiempo. Si bien parece que Australophitecus Afarensis es el antepasado directo de Paranthropus, el ancestro directo de Homo no está nada claro. Sin embargo lo que sí une a ambos, amén de su contemporaneidad, es que ambos surgieron como respuesta a un cambio ambiental y climático aunque con adaptaciones distintas. Paranthropus se adaptó a la nueva dieta vegetal de plantas secas y duras y Homo Habilis comenzó a emplear instrumentos líticos para romper y trocear esos mismos vegetales y tal vez para despiezar la carroña que encontraba por la sabana.

 
El Género Homo

Hace unos 2,8 millones de años se produjo un cambio climático que en el hemisferio norte se tradujo en un avance del hielo y en el África ecuatorial y tropical en una reducción del bosque y un avance del ecosistema de sabana.

Muchos expertos relacionan estos cambios climáticos con la desaparición de los últimos Australophitecus y la aparición de dos géneros nuevos: Paranthropus y Homo. Ambos nuevos géneros estarían adaptadas a este nuevo ecosistema aunque con soluciones diferentes.

Hasta hace poco tiempo la cronología de Homo se remontaba a cerca de los 2 millones de años, aunque era muy discutida.
El argumento al que se recurría era asociar esos restos de 2 millones de años con los primeros restos de industria lítica que databan de 2,3 millones de años. Sin embargo había expertos que ponían en duda esta asociación ya que se tenía que demostrar que sólo el género Homo fue capaz de fabricar dichos instrumentos. Posteriormente se han hallado fósiles de incluso 2,5 millones de años de antigüedad asociados claramente a industria lítica. Y es precisamente la industria lítica una de las claves que permitieron a sus fabricantes adaptarse a hábitats muy distintos.

Hasta hace bien poco todos los restos primitivos de Homo se adjudicaban a la especie Habilis, pero algunos autores hablan de otra especie: Homo rudolfensis, que se distinguiría del primero en ciertos rasgos como la mandíbula y la capacidad craneal. Otros expertos niegan su existencia y hablan de dimorfismo sexual. Si el panorama de los primeros representantes del género Homo no estaba lo suficientemente revuelto, el nuevo descubrimiento de Meave Leakey viene a complicar las cosas. Leakey presenta un nuevo género y especie: Kenyanthropus Platyops, homínido de 3,5 millones de años que daría lugar al rebautizado Kenyanthropus Rudolfensis.

 
Homo Habilis

Homo Habilis es el primer representante del género Homo (el nuestro). Habilis no era muy diferente del Australopithecus Africanus, tenía una capacidad craneal media de unos 600 centímetros cúbicos y era quizá un poco más pequeño que los Australopithecus y que sus contemporáneos del género Paranthropus.

Tenía ciertos rasgos simiescos como unos brazos muy largos con respecto a las piernas. Sin embargo experimentó una expansión cerebral a la vez que una reducción del aparato masticador, y, lo que es más importante, sus restos son los primeros, de momento, que han aparecido asociados a industrias líticas.

 
Homo Rudolfensis
Homo Rudolfensis es una especie problemática, hasta el punto de que muchos expertos niegan su existencia. Tendría como características principales un cerebro de unos 750 centímetros cúbicos (mayor que en H. Habilis), una cara y unas mandíbulas mayores que en Habilis, con mayor prognatismo y una cavidad craneal más redondeada.
Los restos de H. Rudolfensis hallados hasta el momento dan un arco cronológico menor que en H. Habilis. Así Rudolfensis habría vivido hace entre 1,9 y1,6 millones de años.
Además Rudolfensis sólo ha sido hallado en las orillas del lago Turkana, antes lago Rodolfo, en Kenia.
 
Homo Ergaster
Homo Ergaster representa un salto importante con respecto a su posible antecesor Homo Habilis. Así nos encontramos con un tamaño cerebral bastante más grande, un toro supraorbital muy bien marcado, huesos nasales que proyectarían la nariz hacia delante, mandíbula más pequeña, cara menos prominente y un esqueleto muy similar al de los seres humanos actuales.

Homo Ergaster representa un gran salto cualitativo con respecto a sus antepasados y contemporáneos: su gran cerebro (850 centímetros cúbicos de media), su elevada estatura (más de 1,70 metros) y proporciones le alejan del patrón antropoide. Esto implicaba un desarrollo de las crías más lento lo que conlleva un entorno social más complejo y con una colaboración más estrecha entre los miembros del grupo.

Hay dos elementos que ayudan a explicar los cambios: el primero es el cambio alimentario producido por el consumo de carne; lo que implica más y mejores proteínas necesarias para alimentar un cerebro mayor; y segundo, la complejidad social que implica y necesita de una mayor complejidad mental.

Todo lo anterior se concentra en un ser con mayor capacidad para entender y adaptarse a su entorno, lo que va a hacer posible la salida de África, no porque fueran conscientes de que abandonaban un territorio concreto, obviamente, sino porque estaban lo suficientemente preparados para poder adaptarse a los diferentes hábitats con los que se iban encontrando, lo que exige una comprensión del medio.

 
Homo Erectus

Homo Erectus abarcó hasta hace poco tiempo, tanto a los fósiles asiáticos que le dieron nombre, como a los africanos que ahora se agrupan bajo la denominación de Homo Ergaster, si bien hay que decir que no todos los expertos aceptan esta división, y mucho menos que Erectus sea descendiente de Ergaster (esto último lo niegan con entusiasmo los investigadores chinos). Sin embargo, la mayor parte de la comunidad científica acepta que Ergaster salió de África y su evolución asiática desembocó en esta especie.

Los famosos hombres de China y Java son los holotipos de esta especie que podría tener una antigüedad de 1,6 millones de años. Todos ellos son muy parecidos al Homo Ergaster africano del que parecen provenir, pero tienen algunos rasgos distintos. Por ejemplo el cráneo es más robusto con huesos más anchos, tiene un toro supraorbital recto y muy prominente así como un toro occipital muy desarrollado. La capacidad craneal varía entre los 910 y los 1200 centímetros cúbicos (hay que anotar la escasez de buenos restos que hacen dudar de muchas de estas medidas).

El paso de Ergaster a Erectus lo tenemos en un fósil hallado por Louis Leakey en Olduvai (OH9) datado en 1,4 millones de años. No se ha asignado a ninguna de las dos especies.

Homo Erectus vivió en Asia hasta hace menos de 100.000 años y puede, aunque no es probable, que llegara a encontrarse con el Homo Sapiens. En cualquier caso, Erectus vivió más de un millón de años en Asia de forma independiente, y a pesar de eso, apenas varió su estructura física.
Los fósiles hallados en China y Java aparecen asociados pocas veces, debido a la fragmentaria y poco completa colección de restos, a la industria Achelense, que prácticamente no sufrió variaciones en un millón de años.
 
Homo Antecessor

Homo Antecessor vivió hace más de 800.000 años, y según sus descubridores, no sólo es el europeo más antiguo, sino que es un eslabón clave de la evolución humana: es el ancestro común a partir del cual evolucionaron el hombre actual y el hombre de neandertal.

El Homo Antecessor era alto y fuerte, con incipientes arcos en las cejas (rasgo que ya se daba en H.Ergaster) y pómulos (rasgo compartido con nosotros).
Su capacidad craneal rondaría los 1000 cc y carecía de mentón. Además se ha encontrado una característica física que sólo comparte con nosotros: la fosa canina en la parte externa del maxilar.

El yacimiento de Atapuerca, concretamente la Gran Dolina, no sólo ha dado, en sus escasos 6 metros cuadrados excavados por ahora, 86 restos fósiles, también han salido a la luz sus instrumentos y éstos son muy similares a los africanos del Olduvaillense. Esto enlaza con la teoría lanzada por los directores del yacimiento según la cual los homínidos menos desarrollados fueron los que emigraron a Europa.

 
Homo Heidelbergensis
Hasta el descubrimiento de Homo Antecessor en Atapuerca, Burgos, Homo Heidelbergensis era considerado como el europeo más antiguo, rondando el medio millón de años.
Estos restos se reparten en varios yacimientos europeos como Mauer en Alemania, Boxgrove en Inglaterra o Ceprano en Italia. Lamentablemente las evidencias fósiles son, o mejor, eran escasas: un par de mandíbulas, una cara, un coxal y poco más.
Sin embargo, la Sima de los Huesos, en el ya famosísimo yacimiento de la Sierra de Atapuerca, en Burgos, se ha desvelado como el mayor yacimiento de fósiles humanos. El sitio en sí es una sima casi vertical donde sólo han aparecido restos humanos y de carnívoros, no hay instrumentos líticos.
Hay al menos restos de 32 seres humanos. Su estancia en ese lugar sólo se puede deber a dos razones: una es un cataclismo que les hundió en el sitio y la otra es que fueran arrojados a él de forma consciente.
Y esto es precisamente lo que defienden sus descubridores: se trataría del primer enterramiento conocido de la humanidad. Físicamente nos hallamos ante individuos de una gran corpulencia; hay un ejemplar que mediría 1,77 metros y pesaría (por el tamaño de sus huesos) más de 100 kilogramos

Uniendo los restos fósiles de la Sima de los Huesos con los hallazgos materiales de los demás yacimientos europeos podemos afirmar que Heidelbergensis era un gran cazador, pero no solo eso: cruzaron la frontera de la complejidad, adquiriendo rasgos que nos hacen humanos en el sentido cultural: el dominio del fuego, el enterramiento, etc.
Aunque hay muchos investigadores que lo niegan, hay muchas aunque dispersas evidencias que avalan estas afirmaciones (lanzas, huesos con marcas "demasiado regulares", la Sima, etc).

Para finalizar, parece clara, tanto por los rasgos anatómicos como por los restos materiales, que Homo Heidelbergensis es el antepasado directo de Homo Neanderthalensis

 

Hombre de Neandertal

El hombre de Neandertal (Homo neanderthalensis) corresponde a una especie de humanos europeos que se desarrolló aisladamente del resto del mundo y vivieron desde hace 200.000 años hasta su desaparición, hace unos 30.000-35.000 años. Esta especie recibe el nombre del valle del río alemán Neander, donde se encontraron en 1856 sus primeros restos.

Los neandertales son una especie diferente de la humanidad actual (Homo sapiens). Por tanto, los neandertales son el resultado de un largo proceso de evolución paralelo e independiente del nuestro a partir de un antepasado común (probablemente el Homo antecessor). Los primitivos Homo sapiens (nuestros directos antepasados) llegaron a coexistir en el tiempo con los neandertales.

Tenían una cabeza grande con unas narices y cejas salientes, aunque el mentón estaba retraído. Su esqueleto era robusto, de tronco largo y piernas cortas. No eran muy altos (1,70 m), pero eran muy musculosos. Los cráneos eran alargados de delante hacia atrás, por lo que tenían una frente huidiza hacia atrás. Sus cerebros (1.500 cm3) eran del mismo tamaño o mayores que el cerebro del hombre actual, lo que se relaciona más con el gran tamaño del cuerpo y su gran musculatura que a una inteligencia más elevada.

 

Homo Sapiens Sapiens

Comparada con otras especies de homínidos, nuestra especie ha estilizado el cuerpo; tenemos los brazos y las piernas más largos, una mayor estatura y un menor peso en proporción a ella.
En el cráneo tenemos adaptaciones propias y únicas: cerebros muy grandes, con 1.400 centímetros cúbicos de media, cráneo redondeado con una frente alta, carencia de toro supraorbital, barbilla o mentón y una mandíbula más bien pequeña.
Sin embargo, hoy en día se da una gran variabilidad en el aspecto de nuestra especie, son adaptaciones o variaciones regionales, desde las más obvias como el color de la piel o la forma del cráneo hasta otras de índole genética menos visibles. Un ejemplo de la gran variedad dentro de nuestra especie lo tenemos con las estaturas; hay humanos de 1,35 metros y otros de casi 2 metros de altura.
Pero esta gran variedad no debe confundirnos, somos una única especie.

Además de las diferencias morfológicas, al principio el Homo Sapiens no se diferenciaba en su comportamiento del Neandertal, pero, quizá debido a un cambio o una mutación genética, neurológica, el sapiens desarrolló una capacidad para la cultura que le dió una clara ventaja de adaptación sobre el Neandertal.
Este cambio se vió reflejado en unas formas de organización social más flexibles, con nuevos tipos de asentamientos, vida ceremonial y ritual, símbolos y finalmente arte. Todo esto mientras el hombre de Neandertal vivía en los mismo territorios.

Varios hallazgos sudáfricanos como el de la cueva de la desembocadura del río Klasies, nos dan una valiosa información sobre el orígen de nuestra especie.
Aquí se han encontrado restos humanos de unos 110.000 años de antigüedad con un aspecto bastante moderno. Estos hallazgos indican que el ser humano moderno evolucionó en África durante un periodo muy largo de tiempo, desde hace al menos 200.000 años.

Estos seres humanos, de los que no sabemos a ciencia cierta de dónde provienen, no salieron de África hasta mucho después, hace unos 100.000 años, y fueron "sustituyendo" a otros tipos humanos menos competentes en Europa y Asia, y probablemente también en la propia África.
Esto nos lleva a la hipótesis del arca de Noe, descartando la llamada hipótesis del candelabro.

Si hay una sola cosa que distinga a los seres humanos del resto de formas de vida, actuales y extintas, es la capacidad para el pensamiento simbólico: la de generar símbolos mentales complejos y alterarlos para formar nuevas combinaciones.
En ello estriba el fundamento de la imaginación y la creatividad: de la capacidad singular de los seres humanos para crear un mundo en la mente y recrearlo en el mundo real.

Casi la totalidad de los singulares atributos cognitivos que caracterizan a los humanos modernos está vinculada al lenguaje. El lenguaje permite y requiere una capacidad para producir símbolos en la mente.
El pleno goce de la capacidad humana requiere con casi total certeza la posesión del lenguaje, así, podemos considerar las pruebas de comportamiento simbólico como pruebas de la existencia del lenguaje.

 

 
Para saber más:

Neandertales

Una ciberperspectiva de el Homo Neandertal.

http://platea.pntic.mec.es/~macruz/neander/portada.html

Origen y evolución del hombre.

Web de la Universidad de Chile dedicada a la Evolución del Hombre.

http://www.dic.uchile.cl/~cssoc/

Claves de la Evolución Humana.

Web de Juan Luis Arsuaga, investigador en Atapuerca, con material didáctico sobre la evolución del hombre.

http://www.cnice.mecd.es/mem/claves_evolucion/claves.htm

Arbol hominidos
Ardipithecus Ramidus: Con los pocos fragmentos encontrados no se puede decir a ciencia cierta si esta especie fue bípeda, aunque están puestas muchas esperanzas en que sea así. En ...

http://www.mundofree.com/origenes/evolucion/arbolhominidos.html
Contexto - Primeros homínidos
A partir de los años sesenta, los descubrimientos han sido constantes, suscitando además problemas en la determinación del árbol evolutivo. A finales de los años setenta se produce ...

http://www.artehistoria.com/historia/contextos/54.htm
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